Claves para evitar lesiones y ganar vitalidad después de los 50
¿Te da miedo hacerte daño cuando haces ejercicio?
¿Has sentido alguna vez que tu cuerpo ya no responde como antes y que cualquier esfuerzo puede pasarte factura?
Muchas mujeres como tú —a partir de los 45 — sienten ese vértigo al volver a moverse. Pero hay algo que debes saber: el problema no es la edad, sino cómo entrenas.
Entrenar con seguridad es la base para que vuelvas a confiar en tu cuerpo, recuperes tu figura y te sientas con más energía cada día.
Por eso, quiero compartir contigo unas pautas sencillas, pero muy eficaces, para minimizar el riesgo de lesiones y entrenar con confianza. Porque puedes sentirte fuerte, ágil y segura sin necesidad de machacarte.
1. Escucha a tu cuerpo: menos es más
Después de los 50, el cuerpo necesita otro ritmo. No se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor.
El error más común es querer recuperar el tiempo perdido con entrenamientos intensos que solo generan cansancio o molestias.
Empieza poco a poco. Aumenta la intensidad y duración de los entrenamientos de forma progresiva. Si algún ejercicio te genera dolor (y no solo incomodidad), detente.
La regla de oro es clara: el ejercicio debe hacerte sentir mejor, nunca peor.
2. Prioriza la técnica y el control
No necesitas máquinas, pesas ni rutinas complicadas. Con tu propio cuerpo y unas gomas elásticas puedes conseguir grandes resultados si haces los movimientos con una buena técnica. La clave está en la calidad, no en la cantidad.

En Norterapia, te explico cada movimiento paso a paso para que lo hagas bien desde el principio. Además, si alguna vez tienes dudas, puedes grabarte y enviarme el vídeo: así te corrijo y evitamos que te lesiones.
3. Calienta y estira
Saltarse el calentamiento o los estiramientos es como arrancar un coche en frío y luego no pararlo bien. El cuerpo necesita activarse antes de entrenar y relajarse después.

Dedica unos minutos a movilizar tus articulaciones antes de cada sesión y termina con estiramientos suaves. Esto mejora tu movilidad, previene tensiones innecesarias y hace que tus entrenamientos sean más seguros.
4. Gana fuerza sin forzar
La pérdida de masa muscular con los años es una realidad, pero no es irreversible. Solo necesitas un enfoque sencillo pero constante. Trabajar con gomas elásticas te permite adaptar la resistencia a tu nivel y proteger tus articulaciones.
No hace falta que acabes extenuada.
Al contrario: lo ideal es que termines cada sesión con la sensación de que podrías haber hecho un poco más. Así te mantienes constante y tu cuerpo mejora día tras día.
5. Descansar es parte del entrenamiento
El descanso no es perder el tiempo, sino una parte esencial del proceso. Es durante el descanso cuando tus músculos se fortalecen y tu cuerpo se adapta.

No entrenar todos los días no es un fallo: es ser inteligente.
Si te sientes cansada, si has dormido mal o si tu día ha sido muy largo, permítete descansar o hacer una versión más ligera. Eso también es cuidarte.
Entrenar con seguridad no es renunciar a resultados, es asegurarte de que puedas mantenerte activa a largo plazo, sin sustos ni retrocesos.
Y lo más importante: es empezar a verte mejor, a sentirte más fuerte y a recuperar esa vitalidad que creías perdida.


