La ropa deportiva te motiva a moverte más
¿Te ha pasado alguna vez que vas a hacer ejercicio, te miras al espejo… y ya no te apetece salir?
No es casualidad. Lo que llevas puesto influye más de lo que imaginas en cómo te sientes contigo misma y en tus ganas de entrenar.
Si estás empezando a moverte después de los 50 y quieres recuperar tu figura, sentirte más fuerte y ganar vitalidad sin sufrir ni agotarte, elegir la ropa adecuada puede ser el primer empujón para que tu compromiso con el ejercicio físico se mantenga en el tiempo.
Aquí te cuento cómo vestirte para sentirte bien desde el minuto uno, sin complicaciones ni modas imposibles .
1. La comodidad no es negociable
Tu ropa tiene que ayudarte, no suponer un estorbo.
Elige prendas suaves, elásticas, sin costuras que rocen ni cinturas que aprieten. Nada de mallas imposibles ni tops que parezcan de otra época. Tu cuerpo ha cambiado y eso no es un problema: es la señal de que ha vivido.

Busca tejidos transpirables, ligeros y que no se desplacen de lado lado cuando tú te mueves (un chubasquero demasiado amplio, por ejemplo).
Si estás entrenando con gomas elásticas o haciendo marcha nórdica, necesitas libertad de movimiento, no ropa que te haga sentir incómoda todo el rato.
2. Que tu ropa te motive y no te limite
No tienes que ponerte nada con lo que no te veas bien.
Evita el negro si te hace sentir apagada. Busca colores que te gustan porque te dan energía.
No hace falta parecer una influencer del fitness: solo sentirte tú, pero más cómoda, más ágil y con ganas de seguir. Unas prendas chulas pueden hacer maravillas con tu ánimo.
Cuando te sientes a gusto con tu imagen, te resulta más fácil seguir adelante. Y sí, está demostrado: verte bien te ayuda a moverte más y mejor.
3. Invierte en una prenda que te inspire
No necesitas un armario lleno de ropa deportiva. Con media docena de prendas que te encanten y te hagan sentir bien, es suficiente. Esa camiseta que te recuerda que sí puedes. Esos leggins que se ajustan sin apretar y te hacen sentir ligera.

No se trata de gastar por gastar para ir a la última moda, sino de elegir bien. El objetivo es tener ropa deportiva que cada vez que te la pongas pienses: “Hoy es un buen día para entrenar y cuidarme”.
4. La ropa que te ayuda a volver a cuidarte
Es muy posible que te cuesta mirarte al espejo sin pensar en cómo era tu cuerpo hace años.
Pero ponerte la ropa adecuada para entrenar no es una frivolidad. Significa que te estás cuidando….cosa que la mayoría de tu circulo de amistades es muy probable que no haga. ¡Olé por tí!
No esperes a “verte mejor” para comprarte ropa con la que te sientas a gusto. Empieza por sentirte mejor ahora, y verás cómo el cambio también se nota por fuera.
Cuando entrenas, no se fortalece solo tu cuerpo sino que también ganas confianza.
5. Tu estilo, tu ritmo, tu forma de moverte
No tienes que seguir modas. Tienes que seguir tu propio estilo.
Si estás trabajando tu fuerza con gomas elásticas o saliendo a hacer marcha nórdica, tu ropa debe adaptarse a tus gustos. Que te haga sentir libre, segura y con ganas de seguir entrenando.

Siempre insisto en una cosa: el ejercicio empieza por dentro. Por eso, tu ropa no es un detalle menor. Es parte de ese ritual para conectar contigo y con las ganas de hacer ejercicio.
Vestirte para entrenar es una declaración de intenciones: quiero volver a sentirme bien en mi cuerpo y lo voy a hacer paso a paso, pero con estilo y sin perderme en el camino.


