Dale al play y te acompaño mientras comes, das un paseo o te tomas un rato para ti.
Duración: 1 minuto y 50 segundos.

Hay una escena que sale en muchas películas que entendemos sin que nadie nos explique nada.
Alguien pasa por delante de un escaparate, se mira un par de segundos en el cristal y sigue caminando.
No se queda ahí mirándose cinco minutos ni dice nada, pero tú, como espectadora, sabes que algo le tocado la fibra.
En la vida real también pasa.
Vas por una calle cualquiera, quizá volviendo de hacer un recado, y de pronto aparece tu imagen en el cristal de una tienda.
La ves apenas un instante.
Y antes de darte tiempo a observarte a fondo, apartas la mirada.
Como si hubieras encontrado una imagen que preferías no tener delante.
Y sigues andando, claro.
Pero ese segundo se queda en tu cabeza.
No va de querer estar perfecta, ni de compararte con la influencer de turno de Instagram.
Es más simple que todo eso.
Se trata de lo jodido que es sentir que no te reconoces en ese cristal.
Y cuando eso ocurre, es fácil convertir ese mal rollo que te da la imagen en un juicio.
Desde ese enfoque es imposible que nadie mejore.
Te vas a hablar peor y te vas a cansar de ver algo que no te gusta.
El cambio de verdad empieza cuando dejas de usar tu imagen como la prueba de que te has abandonado y empiezas a tomarla como una señal: “tengo que hacer algo para cambiar esto, lo sé”.
En Ponte en Marcha trabajo justo eso: que aprendas a mejorar tu físico con mi acompañamiento, para que no tengas que hacerlo sola ni a base de fuerza de voluntad.


