Dale al play y te acompaño mientras comes, das un paseo o te tomas un rato para ti.
Duración: 2 minutos y 44 segundos.

A veces no hace falta escuchar algo nuevo.
Puede que un día escuches algo que ya sabes, en el momento justo, y que te haga priorizar las cosas de un plumazo.
Hace un par de días escuché al documentalista Miguel Ángel Tobías decir algo que me impactó.
No porque me pillara de nuevas, sino porque es una verdad como un templo que conviene recordar de vez en cuando.
Decía que cada día mueren en España unas 1.400 personas.
Unas 200 de ellas tienen una enfermedad terminal diagnosticada (cáncer, ELA, Alzheimer avanzado…). Ya lo intuyen, se lo esperan.
Pero las otras 1.200 personas no tenían ninguna enfermedad grave conocida. Se levantaron de la cama exactamente igual que tú o que yo esta mañana, pensando que era un día más.
Convencidas de que habría tiempo de sobra para hacer las cosas pendientes:
- Llamar a esa persona que quieres.
- Empezar a cuidarse en serio.
- Lanzar ese proyecto profesional que tanta ilusión te hace.
- Hacer el viaje que lleva imaginando hace varios años.
Pero ese día fue el último. Y no tenían ni idea.
No te cuento esto para meterte miedo ni para que te entres en pánico. Tampoco se trata de convertir cada mañana en un desfase de la ruta del bacalao.
Se trata de recordar algo básico: cada día que te despiertas, la vida te está regalando un bonus.
Y da igual si te has levantado cansada, si te duele algo o si ahora mismo no estás donde te gustaría estar.
Da igual si sientes que has perdido el tiempo hasta ahora.
Estás aquí.
Para mí, vivir, vivir con intensidad no va de hacer locuras ni grandes hazañas.
Implica disfrutar de cada día, pero exige un requisito: cuidar tu cuerpo para poder exprimir el viaje.
Si tu cuerpo no te acompaña, si te limita, si te frena a la hora de hacer lo que realmente te apetece… toca tomar cartas en el asunto.
Ya mismo.
Estar vivos es un milagro. Tu cuerpo también lo es.
No lo dejes para mañana: cuídalo todo lo que puedas, pero desde hoy.


