Dale al play y te acompaño mientras comes, das un paseo o te tomas un rato para ti.
Duración: 3 minutos y 23 segundos.

Tienes un par de mancuernas pequeñas en el armario de tu habitación. O unas zapatillas que compraste la última vez que te prometiste que ahora sí.
- Ahora sí ibas a cuidarte.
- Ahora sí ibas a sacar tiempo para ti.
- Ahora sí ibas a moverte más para tener mejor calidad de vida.
Las ves cada mañana. Están ahí.
A veces las miras de reojo unos segundos… y luego sigues con tus tareas.
Desde fuera parece una tontería. Son solo un par de mancuernas o unas zapatillas.
Cualquiera que no entienda nada te diría: «Pues úsalas y ya está, mujer».
Pero tú y yo sabemos que no va de eso. Hace mucho tiempo que no va de eso.
Porque sacar las mancuernas o las zapatillas significa mucho más que ponerte a hacer ejercicio:
- Significa volver a exponerte.
- Volver a creer que lo vas a hacer.
- Volver a ilusionarte con que esta vez será la definitiva.
Y cuando ya llevas unos cuantos «lunes 1 de enero» a tus espaldas, eso da más miedo de lo que parece.
Ya hubo otros comienzos y otras promesas hechas con toda la mejor intención del mundo, que empezaron con ganas y se desinflaron a las dos semanas.
Lo que ahora te frena es el miedo a volver a sentir una nueva decepción. Ese momento en el que fallas un día y aparece la vocecita de siempre a pasarte factura:
«Ya estamos otra vez».
«Sabía que no iba a durar».
«A mi edad ya no voy a cambiar».
Y cada vez que esa vocecita gana, pierdes confianza en ti misma.
Por eso, si me estás leyendo o escuchando, quiero decirte algo importante: no necesitas más fuerza de voluntad.
Lo que necesitas es dejar de tomarte cada intento como un examen de Selectividad.
Cuando planteas cuidarte más como una prueba de “todo o nada”, cualquier imprevisto (un día tonto, cansancio acumulado, un compromiso familiar) parece la confirmación de que «tú no eres constante».
Y no es verdad.
La confianza no se recupera machacándose 2 horas en el gimnasio.
Vuelve cuando te propones algo tan ridículamente fácil y sencillo que a tu cabeza no le da tiempo a preparar el boicot: 30 minutos caminando a buen ritmo o 20 minutos de ejercicio con mancuernas.
Ya está.
Para romper el círculo vicioso es suficiente.
Eso es exactamente lo que hago en mi Programa Ponte en Marcha.
Que volver a empezar no suponga para ti un castigo ni otra prueba que mantener en secreto por si acaso fallas.
Quiero que estar activa vuelva a darte energía, no que te la quite.
Si estás dispuesta para empezar de verdad, sin tomártelo como un examen y progresando a tu ritmo, entra AQUÍ


