Dale al play y te acompaño mientras comes, das un paseo o te tomas un rato para ti.
Duración: 2 minutos y 40 segundos.

Las primeras semanas son las más peligrosas.
Es cuando decides moverte más, cambias tu rutina y, si el espejo o la báscula no te devuelven una recompensa inmediata, tienes la tentación de dejarlo todo.
Escucha atenta y entenderás por qué esos días de apatía no significan que estés fracasando.
Vincent van Gogh pintó durante años sin ver resultados positivos.
Y no te hablo del Van Gogh de los museos, las tazas de café y los posters de las tiendas de souvenirs.
Me refiero al tipo que seguía manchándose las manos de óleo cuando no tenía ni una sola prueba de que aquello fuera a servir para sacarlo de la miseria.
Es posible que te veas reflejada en él.
Quizás sientas algo parecido cuando llevas tiempo intentando cuidarte y lo único que obtienes a cambio es apatía o cansancio.
Te esfuerzas.
Intentas comer mejor, haces encaje de bolillos con la agenda para sacar tiempo y te prometes no abandonar el ejercicio al mes siguiente.
Pero unas semanas después, miras tu cuerpo, valoras tu energía, y piensas: “Me mata pensar que tanto esfuerzo no sirve para nada”.
Esa es una frase dura, porque nace de la pura decepción.
De sentir que pones todo de tu parte y el espejo te devuelve las migajas.
¿Cuál es el problema?
Que solemos buscar el cambio solo en el peso, la talla o la báscula.
Y nos olvidamos de que los avances más importantes empiezan mucho antes de hacerse visibles.
Que decidas volver a intentarlo ya es un gran avance.
Que entiendas que no necesitas darte más caña, sino encontrar una forma realista de mantenerte activa en tu día a día, también es parte de tu cambio.
En Ponte en Marcha no te voy a marcar como objetivo que hagas las sentadillas perfectas desde el minuto uno.
Mi trabajo es que descubras una manera de cuidarte que te sirva para el resto de tu vida. Sin tener fecha de caducidad.
Si estás cansada de sentir que todo tu esfuerzo cae en saco roto, echa un vistazo aquí:
La puerta está abierta.


